Nuestra Historia
Más de 30 años entregando alegría y sana entretención:
FANTASILANDIA, LA DIVERSIÓN TOTAL
***Hoy es el único Parque de Diversiones de su tipo en América Latina, cuenta con más de treinta atracciones ubicadas en ocho hectáreas del emblemático Parque Ohiggins y recibe anualmente a más de un millón de visitas***
“Encontré que Chile era tan aburrido, desde el punto de vista de las distracciones para la familia, que me detuve a pensar que se podía hacer para entretener al grupo familiar. Así se generó la inquietud y junto a un grupo de jóvenes amigos empezamos a estudiar el problema. Esto dio como resultado la creación de Fantasilandia, que al darla a conocer tuvo una excelente acogida. El alcalde Patricio Mekis nos dio la concesión a 20 años”, explicaba en la época Gerardo Arteaga O., Gerente General y gestor del de lo que en ese momento era un visionario proyecto.
Así se comenzó a concretar esta idea “fantástica” de crear un parque de diversiones para toda la familia, un espacio para que niños y adultos vivan sus fantasías y emociones en forma sana y controlada, contribuyendo así a entregar alegría y entretención.
En 1977 empezaron los trabajos en el Parque O’Higgins y las opiniones a favor y en contra no tardaron en salir a la luz. La prensa de la época titulaba que por fin Chile tendría su propia Disneylandia, sin embargo existía preocupación de que este nuevo proyecto pondría el parque en peligro. Las obras empezaron bajo la supervisión del alcalde de la época, Patricio Mekis, y la curiosidad creció entre los chilenos.
La inversión inicial fue de dos millones de dólares y los juegos fueron traídos desde Europa. Los santiaguinos, preocupados por el valor ecológico del parque O’Higgins, poco a poco fueron confiando en el proyecto cuando se anunció que no se cortaría ningún árbol y, si se hacía, éste sería repuesto. Hasta el día de hoy, Fantasilandia cuenta con una de las reservas de árboles más grandes y variadas de Santiago.
El parque de entretenciones empezó a funcionar el 26 de Enero de 1978 con sólo ocho juegos, generando trabajo para ochenta personas. Hoy son más de trescientos las personas que trabajan en Fantasilandia.
En los inicios, las mayores atracciones del parque eran El Pulpo, que según los diarios de la época era “un juego bastante sofisticado, donde los adultos también podrán divertirse. Una coctelera que provoca risas, gritos y una sensación de encontrarse en un viaje especial que demuestra los avances de la tecnología”, (La Segunda, Octubre de 1977).
La Montaña Rusa, que llegó a Chile a bordo del carguero griego Cape Kennedy, era la mayor montaña rusa de sudamérica y su costo fue de medio millón de dólares. “Es un juego donde la persona comienza a sufrir toda clases de sensaciones al bajar bruscamente pendientes pronunciadas, o bien subir hasta lo alto para luego ir bajando vertiginosamente”, indicaba La Tercera en Octubre de 1978.
“El recorrido inaugural contó con más de un millar de personas. Estuvo plagado de chiquillos y gritos proferidos por los sobresaltados valientes que quisieron ser los primeros en poder contar esta experiencia” (Las Últimas Noticias, Octubre, 1978).
Otro juego muy popular en la época fue La Mansión Siniestra, encargada de aterrorizar a sus visitantes. El éxito del parque llevó a muchos chilenos a preocuparse sobre los efectos que podían tener la velocidad y los “monstruos” en los niños, debido a lo cual se emitieron varios artículos de prensa como el que indicaba que “Psicóloga infantil asegura que los trenes fantasmas y la mansión siniestra son inofensivos”.
El Century 2000 y los Autos Chocadores también formaron parte de los juegos más visitados. Sin embargo, no sólo la velocidad y el vértigo atraían al público de esa época, sino también las entretenciones para los más pequeños, tales como los clásicos Ford T (que aún recorren una pista especialmente acondicionada en el sector norte del parque) y los juegos tales como el Pinto Yo y los shows para los más chicos.
LA MOVIDA DE LOS OCHENTA
Los años fueron pasando y el parque fue creciendo. En 1982 se inauguró el que es, hasta hoy, uno de los juegos más visitados: El Barco Pirata. “Se trata de una gigantesca reproducción de un galeón con capacidad para 50 personas sentadas, el cual se encuentra suspendido a 15 metros de altura, oscila como un columpio, alcanzando una velocidad que alcanza 100 kilómetros por hora causando diversas sensaciones en el público entusiasmado que lo visita” (La Tercera, 12 de Enero, 1982).
El Tagadá fue otro de los hitos de la época que contaba con una estética totalmente ochentera. “Un nuevo juego se suma este verano a las atracciones de Fantasilandia.... El Tagadá es un gigantesco disco con asientos, que sube y baja al compás de la música moderna (Queen, Rafaella Carrá o Miguel Bosé). Por la violencia del juego y a pesar de que no hay peligro físico para los participantes, este juego se ha reservado para los mayores de 12 años” (El Mercurio, Enero de 1983).
El Turbo y la montaña rusa Splash, fueron otras de las sensaciones inauguradas en los ochenta. Ésta última, hasta el día de hoy es uno de los juegos más visitados los días de calor. “Debuta espectacular montaña rusa acuática. Esta atracción cuenta con 12 botes en forma de tronco que se deslizan por un canal con fuertes pendientes” (La Tercera, enero 1985). Esta montaña rusa, al caer, produce una gran ola que parece que fuera a mojar completamente al público, hecho que no ocurre dado la forma de la canoa, quedando éste sólo salpicado” (El Mercurio, enero 1985).
Otro de los hitos de los ochenta fue el Super Loops. “Con la presencia del alcalde Carlos Bombal fue presentado el nuevo jueguito a los ávidos de la prensa. Ahí nos enteramos que este anillo de 15 metros de diámetro tiene un riel interno donde se ubica un carro con capacidad para 24 personas; dada la orden de partida, empieza a agarrar vuelo de a poco hasta darse unos cuantos giros de 360º entre el griterío y el desconcierto de sus ocupantes” (La Cuarta, Enero 1986).
La Monga fue otro de los personajes populares de los ochenta y hoy está de regreso, en gloria y majestad, para asustar a las nuevas generaciones convertida en Monga Next Generation.
Sin embargo, la Monga no fue la única encargada de aterrorizar al público de esos años. En 1989 se inauguró la Casa Fantasma en Fantasilandia, una mansión del siglo XIX con horribles moradores que reciben a los visitantes.
El recorrido en 10 carros, para dos personas cada uno, dura aproximadamente dos minutos en los cuales es posible encontrarse con monstruos, fantasmagóricos esqueletos, inmensos diablos y un cementerio donde los muertos se salen de sus tumbas” (El Mercurio, diciembre 1989).
En los noventa, las atracciones del parque siguieron aumentando y los chilenos recibieron con gran éxito juegos como el audaz Kamikaze. “Debutó el nuevo y electrizante juego que lleva a sus arriesgados pilotos a 22 metros de altura, a toda velocidad, y de la misma forma los deja caer hasta centímetros del suelo, entre gritos y exclamaciones” (La Tercera, Octubre de 1992).
El refrescante Black Hole fue otro de las grandes atracciones de los noventa. “El parque de diversiones creó una gran torre central de más de 15 metros de altura, donde nacen dos gigantescos toboganes, de 150 metros de largo cada uno, por los que se desciende en absoluta oscuridad a más de 35 kilómetros por hora. El viaje se realiza en balsas con capacidad para dos personas que se deslizan sobre una corriente de agua, las que se adentran cada vez más en una vertiginosa aventura” (La Nación, Julio de 1994).
Cyclon hizo su triunfal entrada al parque en 1995, con un loop que permite un giro de 360 grados. Se convirtió en la primera montaña rusa de estas características en Sudamérica y tuvo un costo de un millón de dólares. “¿Locura? Una buena cuota. Si quiere subirse a esta nueva montaña rusa tendrá que dejar fuera sus terrores y decidirse a vivir una combinación tan explosiva de emociones que jamás pensó podrían estar juntas. A partir de hoy... ¡atrévase!”, (La Tercera, Junio de 1995).
Un año después se inauguró Boomerang, pensando en los fanáticos de las emociones fuertes. “La nueva atracción, de procedencia europea, pertenece a la última generación de montañas rusas del mundo. Su velocidad supera los 90 kilómetros por hora en un recorrido de 572 metros que incluye giros de 360 grados. Su costo fue de cuatro millones de dólares” (La Época, Junio de 1996).
Ese mismo año, Fantasilandia recibió una visita muy importante: el vicepresidente de Disney, Ted Crowell, quien destacó el buen nivel de la industria de recreación chilena, destacando, en entrevista a El Mercurio, el primer nivel de los equipos creativos del país.
Siguiendo la tónica de la adrenalina, en 1997 se inauguró Evolution, atracción que simula una rueda que gira por los aires. “Quienes se suban, vivirán giros de 360 grados en distintos sentidos y alturas, alcanzando 2,5 giros verticales y 11 horizontales por minuto, llegando en un momento los pasajeros a estar acostados en sentido horizontal mirando la tierra a 22 metros de altura” (El Mercurio, Mayo de 1997).
En 1998 se inauguró Fun Karting, que hizo realidad el sueño y la emoción de la alta competencia de los grandes circuitos del automovilismo en el mundo. Un año después abrió sus puertas Crazy Dance, un juego interactivo por excelencia.
En el año 2000 se inauguró Cinemagic 3D, un cine en tres dimensiones con efectos especiales para maximizar las emociones.
UN NUEVO MILENIO
En 2002, Fantasilandia inauguró uno de los juegos más exitosos hasta el día de hoy, “sólo para valientes”, el Xtreme Fall. Se trata de una caída libre desde 15 pisos de altura en 3 segundos y que ha servido de escenario para los distintos programas de televisión durante los últimos veranos ya que cada vez que sale al aire, sube el rating del programa de turno.
En Diciembre de 2003, en el marco de Navidad con Sentido con el Hogar de Cristo, se inaugura “Rapid River”, juego familiar consistente en balsas con capacidad de hasta de seis personas, que recorren laberintos y vueltas a alta velocidad en una corriente de agua, emulando rápidos, en una carrera de adrenalina y húmeda emoción.
La política de inaugurar las nuevas atracciones con los niños del Hogar de Cristo se transformó en como una medida permanente, por ello el 2004 se inauguró el Top Spin, juego de origen Alemán, con capacidad para 40 personas, que hace un movimiento circular en forma de rodillo, provocando emoción, mucha adrenalina, y donde el vértigo se mezcla con el agua al mojar a sus ocupantes en el aire.
DISKO: VÉRTIGO Y EMOCIÓN
El año 2005 se inaugura la atracción Disko que aterrizó desde otro mundo, proveniente de Italia, es uno de los dos de ese tamaño que existen en el mundo, es un Disko que gira en su eje a una gran velocidad y se desplaza en forma circular, generando mucho vértigo y sobredosis de emoción.
También se amplió la cantidad de juegos de niños con la llegada del Fire Chief, el carro de bomberos enfocado a los más chicos y donde se puede disfrutar junto a sus padres de unas vacaciones en familia.
El 2006 se inaugura la Montaña Rusa Wild Mouse, que además de pesar más de 60 toneladas, cuenta con simpáticos carros de ratoncitos que giran en su propio eje, y tienen varias caídas espectaculares, que entregan mucha adrenalina en 240 metros lineales de pura emoción.
En el año 2007 Fantasilandia inauguró la montaña acuática Tsunami, que reemplazó al ícono de los 80, el ya mítico Splash. Esta nueva atracción es mucho más moderna y tiene más capacidad por bote, 20 personas en total, además de contar con una caída desde 16 metros que genera una ola gigante, mojando a sus tripulantes y al público que circula por un puente que cruza la bajada.
Esta actividad fue el punto de partida de las celebraciones por los 30 años de vida del parque de entretenciones más completo de Chile.
MÁS DE 30 AÑOS DE HISTORIA
Para colocarle la guinda a la torta y el cierre de sus primeros 30 años de existencia Fantasilandia presentó en sociedad a Raptor, la primera montaña rusa invertida que llegó a nuestro país. Sus pasajeros recorren 689 metros a más de 80 kilómetros con los pies colgando y descargarán adrenalina en más de cinco inversiones o loops.
La nueva mega atracción se comenzó a construir a principios del año 2008, apenas llegó en un barco completamente cargado con sus 426 unidades (entre estructuras y vías, con un peso total de más de 1.000 toneladas). Fue trasladada pieza a pieza por más de 140 camiones que desde el puerto de San Antonio directo al Parque O´Higgins.
La nueva montaña rusa fue fabricada por la empresa holandesa Vekoma, uno de los mayores y más famosos fabricantes de este tipo de atracciones en el mundo, con un costo de US$10 Millones.
La longitud del recorrido de Raptor es de 689 metros a una velocidad promedio de más de 80 kilómetros por hora, con una altura máxima de 33,3 metros y más de cinco loops en un tiempo de 1 minutos 36 segundos. Cuenta además con dos trenes que poseen una capacidad de 20 personas cada uno y un abordaje de 1.040 personas por hora.
PLAZA INFANTIL Y VOLARE
En el año 2009, Fantasilandia decidió ampliar su oferta para los más pequeños, reinaugurando su plaza infantil con tres nuevas atracciones denominadas Rocking Tug, Buggy Jump y los canguros Toing & Boing. Con ellos alcanzó un total de 14 atracciones infantiles, lo cual dio un impulso importante a la visita de grupos familiares y colegios.
Pero fue la llegada de Volare, a fines del año 2010, lo que muchos jóvenes y adultos estaban esperando: un juego de clase mundial, presente en los principales parques de diversiones de Europa y Estados Unidos, que es capaz de generar una sensación de libertad en sillas voladoras que giran a más de 10 metros de altura.
Habiendo transcurrido más de 30 años desde su inauguración, Fantasilandia sigue atrayendo a grandes y chicos, convirtiéndose en un orgullo para todos los chilenos. Hasta la fecha han visitado el parque más de 20 millones de personas y los juegos han sido abordados en más de 190 millones de oportunidades, lo que constituye uno de los récords mundiales más importantes para un parque de entretenciones.
Hoy esperamos seguir creciendo para entregar el mejor servicio a toda la familia y esperamos cumplir con las expectativas de una diversión sana y entretenida, como lo dice nuestro slogan: Fantasilandia, La Diversión Total!
